Mariposas y jurisdicciones

mariposa monarcaExiste actualmente una campaña del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de Estados Unidos para salvar a las mariposas monarcas. El NRDC (como se le conoce por sus siglas en inglés) está recolectando firmas para enviarle una carta a Agencia de Protección Ambiental de dicho país (EPA) pidiendo que se regule el uso de herbicidas que han diezmado en menos de una década la población de dichos insectos. Si fueran unos pobres bichos grises sin gracia, probablemente nadie habría reparado en su muerte en masa, pero las monarcas son una especie “carismática” que, así como los osos polares, koalas y leones blancos, son queridas y admiradas por miles. Y no es para menos, considerando que su migración anual desde Canadá y Estados Unidos a la Sierra Madre mexicana constituye un espectáculo digno de verse.
Como dice el NRDC en su folleto explicativo, por siglos cientos de millones de mariposas han viajado cada otoño hasta la Sierra Madre, atrayendo a visitantes de todo el mundo que llegan a verlas jugando entre los pinos y abetos. La última temporada, sin embargo, fueron apenas 33 millones las que completaron el itinerario, los números más bajos de los que se tenga registro. El principal culpable es el glifosato, un poderoso herbicida que mata al algodoncillo, la única planta donde las mariposas ponen sus huevos. Desde la década del 90, cuando Monsanto introdujo el maíz y la soya Roundup (resistentes al herbicida del mismo nombre, y que contiene glifosato), el uso de este herbicida se multiplicó en la agricultura industrial y otras mega-compañías como Dow, DuPont y Bayer también comenzaron a utilizarlo pródigamente. Hoy, por eso, la petición de NRDC es limitar el uso de este herbicida y crear “corredores de algodoncillo” para que las mariposas logren culminar su viaje de más de tres mil kilómetros de norte a sur. La batalla no se ve fácil, pues el poder de influencia de dichas compañías en el gobierno y en el Congreso estadounidense es difícil de batir.
Lo que amenaza con convertirse en una catástrofe ambiental me lleva a hacer un par de reflexiones en torno al status de “recurso natural” de las mariposas y a los efectos que debería tener dicho status para solucionar este problema – pero que, curiosamente, han estado ausentes de la discusión.
Si bien han sido en su mayoría ONGs como NRDC y otras agrupaciones ambientales quienes han denunciado con más fuerza la muerte de las monarcas, los mexicanos han estado prácticamente ausentes de la discusión. Esto es extraño, si se toma en cuenta que México es tan soberano como Canadá y Estados Unidos sobre este “recurso natural migratorio”, y que la muerte en masa de éstas constituye no sólo un perjuicio para la ecología de la Sierra Madre, sino también (y peor aún, bajo una perspectiva antropocéntrica) un desastre para la industria turística de este país. El negocio de las monarcas mueve millones de dólares cada año, con visitantes de todo el mundo, tours fotográficos, etc., pero todo esto podría acabarse si Estados Unidos permite que Monsanto y compañía continúen bañando de herbicida los campos antes sembrados de algodoncillo.
Ante esto, me parece que el gobierno mexicano tiene todo el derecho de reclamar a su vecino del norte por dicha pérdida, y que incluso podría demandar reparación económica. Mientras existen en el mundo convenios bi- o multi-laterales para la protección de otras especies migratorias, como ballenas, atunes y ciertos pájaros, las mariposas monarcas parecen estar en un vacío legal que las deja desprotegidas a ellas y desprotegidos también a los países que se reparten su tenencia o administración. Si existiera un acuerdo entre Estados Unidos y México, por ejemplo, ambos podrían comprometerse a cuidar de estos insectos mientras se encuentren bajo su soberanía. Un régimen como el que ya existe para ciertas especies migratorias, o como el que rige entre países que comparten ríos o lagos constituiría un freno necesario a los excesos de la agricultura industrial estadounidense, en este caso. Mientras se trate a mariposas monarcas y todo cuanto respire y no sea humano como recurso natural, ésta parece la solución más pragmática y factible a corto plazo.

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4 comentarios en “Mariposas y jurisdicciones

  1. Estimada Alejandra,
    Me encantó tu crónica sobre las mariposas monarcas, pero luego de leerla quedé con la sensación extraña en el ánimo. Creo que la encontré con ‘bias’, y poco digna de tu capacidad. Por favor, escribo esto con la mejor de las intenciones y la buena onda; no con el fin de discutir al estilo comentarista de El ciudadano o Emol, sino sólo de poner contexto al tema.

    La principal causa es la desaparición del bosque. Cómo en la mayoría de los casos, las causas son multifactoriales (por eso la dificultad en la solución)

    Quilpueino y residiendo temporalmente en Madison, Wisconsin he tenido la oportunidad de gozar del arribo de las monarcas. En efecto, en mis clases de inglés tuve una compañera que era migrante purépecha. Un día por curiosidad curioseé por las monarcas. “Me duele el tema”, me contestó. Le pregunté por qué y me contestó con una naturalidad que me pasmó “en mi pueblo, mi primo fundó un grupo para protegerlas. Fue lindo… Pero se acabó, ellos le mataron”. “¿Quiénes son ellos?” inquirí intrigado, y la respuesta fue simple y cruda: “Pues ellos, el narco, por orden de los que talan el bosque. Por eso tuvimos que migrar”.

    En realidad, echarle solo la culpa a los gringos y al glifosato es una simplificación, pues no es la única causa.

    Comparto contigo que la lucha contra el glifosato, y –al menos- conseguir un corredor, es difícil pero se va a conseguir; sin embargo, el quid está en algo más complejo: en Michoacán los bosques se acaban. La tala clandestina, los cambios de buena y mala fe en el del suelo, la intervención del narcotráfico y sus redes de corrupción, la pobreza extrema y las deficientes políticas ambientales federales y estatales son causas que no se pueden dejar de lado.
    Mientras tanto, aquí en Wisconsin (y el resto del midwest) movilizar a los mexico-americanos y latinos hacia causas ambientales no es fácil.

    Los mexicanos son una nación admirable, y cada día doy gracias que ellos sean frontera con Estados Unidos, pues son culturalmente fuertes. Siempre bromeo con mi esposa que si fuese Chile el aledaño a Estados unidos, ya no existiríamos.

    Sin embargo, moverse de ese chauvinismo mexicano hacia versiones más responsables del mismo no es fácil; más que se integren a los esfuerzos binacionales y está todo por hacer en ese sentido. Supongo que debe ocurrir lo mismo con la cultura magallanica o nortina. Pasar del ciberactivismo y el ‘share’ facebookiano a articualciones más complejas es el desafío de cualquiera, ¡que se lo pregunten a los amigos de Asamblea Constituyente!

    Más aún, las organizaciones ciudadanas, la recepción de la sociedad ‘wasp’ (white, anglo-saxon and protestant) y los recursos están; pero hay un tremendo déficit de cultura voluntaria en los inmigrantes (se entiende; pero me cuesta justificarlo para los millones de latinos legales con más de una década de residencia). Gustaría saber si esta situación es similar en los paises nordicos.

    Al otro lado de la frontera me consta que México hace lo que puede. Existe una Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), una Comisión Nacional Forestal, está la importante ong Instituto de Ecología, entre otros. Todos ellos tienen metas pero las instituciones mexicanas tienen déficits anuales que dificultan la implementación de los mismos.

    Incluso se ha llegado a intervenir policialmente zona de la mariposa Monarca y la Meseta Purépecha para evitar la tala y la muerte de indígenas y campesinos.

    Conozco bien los programas para reconvertir a los ‘taladores’ en guías, pero estarás de acuerdo que no es suficiente. Paradoja no deseada, ahora hay familias y comunidades enfrentadas, unas son taladoras otras no. En algunos casos, como el caso trágico de mi ex compañera de clases, la ‘fuerza de fuego e impunidad’ es superior en las taladoras.

    Se debe agregar también la tala para el despeje de campos para plantar ‘aguacates’. Todo esto está bien documentado en sendos informes de Procuraduría de Justicia del Estado y a la Procuraduría General de la República. Como puedes suponer, todos quieren comer ‘paltas’ y es iluso pensar que su consumo va disminuir. Lo que hay que hacer es que las cadenas de distribución se restrinjan a comprar los paltos certificados que no provienen de desmontes ilegales. Eso es algo factible pues el consumidor gringo “wasp” típico es muy estricto con esas cosas y las antepone de buena gana. Desde EE.UU. las ONGs están trabajando en implementar aquello.

    El temazo es también la cuestión del cambio de uso de suelo, donde la presión humana también es un desafío y problema real. El aumento demográfico, por ejemplo en la idílica Pátzcuaro, ha superado cualquier planificación previa y en el estado de Morelia perdieron buena parte de sus bosques por ausencia de plan urbanístico. Cuando se dieron cuenta, y vino la legislación, era tarde.

    En mi opinión, la cuestión de la mariposa monarca pasa por resolver, o al menos mitigar en el corto plazo, el problema de la nueva pobreza rural en regiones ricas en recursos naturales, ergo atractivas para la intervención humana.
    Cómo si México no tuviese suficientes desafíos, y lo de Ayotzinapa –al fin- haya hecho marchar por las calles heladas a los latinos de Madison, hay que agregar este. Pero que la magnitud del problema no nos haga desviarnos de esta cuestión que no debe mirarse con ojos nacionales sino trasnacionales.

    Recomiendo la revisión de http://www3.cec.org/islandora/en/item/2350-north-american-monarch-conservation-plan-es.pdf. Informe donde se identifican los 8 factores o amenazas principales con claridad. Entre ellos el que tu señalas: “Destrucción y fragmentación de hábitats a todo lo largo de la ruta migratoria” y “Uso de productos agroquímicos tóxicos”.

    Sin embargo otra paradoja aparente, es que los biotecnólogos están desarrollando maíz genéticamente modificado para contener una toxina del género Bacillus thuringiensis que puede reducir el uso de insecticida. Como vez esto no se trata de ‘orgánicos’ contra ‘tecnología’, es colaboración.

    Querida Alejandra, me encantan tus crónicas y tu pluma, a veces puedo estar de acuerdo (como la reciente sobre el aborot), otras disputo el marco teorico (la del binomio epistemología del Norte mala; espistemología del Sur buena). Mi critica no tiene que ver con eso. Sino que a veces, más allá del género opinión, tienen un tufillo de sesgo que las desacredita. Si la vida y la política fuese luz y sombra, buenos y malos, sería posible explicar las cosas así, ¡pero vamos! Eres una postdoctoral fellow en ética aplicada!, tienes más y mejores competencias y herramientas que la mayoría, y que yo, deberías guiarnos en ese sentido; no en miradas maniqueas.

    Seguramente lo sabes mejor que muchos, la solución pasa por la colaboración entre universidades y su capital y ciencia avanzada, los activistas e individuos, las organizaciones locales, gobiernos, etc.

    No se trata de “Monsanto”, que es algo que todos terminan repitiendo como amaestrados. Qué duda cabe que todos, gobiernos, estados, municipios quieren preservar las monarcas.

    En resumen, hubiese preferido mucho más un enfoque más en tono con el que inicia el reporte de marras: “La mariposa monarca: una oportunidad para el éxito regional”. ¿Es necesario caer en el “conflicto” como el único elemento a destacar. Si fueras una periodista chapucera lo podría comprender; pero tu curriculum me empuja, con todo el respeto de un lector bienintencionado a pedirte más, mucho más. Hacer ‘periodismo de paz’ es un género casi desconocido, en especial en Chile; sin embargo es el rescate de nuestro compromiso con tener posición, pero evitar las simplificaciones.

    Un abrazo fraterno, desde el Midwest, Jorge.

    • Estimado Jorge, muchas gracias por tu extendido comentario a la columna de las monarchs en crisis. Tardé en responderte porque he estado con cambio de casa y país, y adecuarse toma su tiempo.
      La información que me das me será muy útil para el paper académico que estoy escribiendo sobre el tema y que creo es menos simplificador que la columna, como bien te quejas. Hay una sola duda que me queda respecto a lo que dices: ¿qué tienen que ver los narcos con los bosques donde hibernan las monarcas? En otras palabras, ¿por qué se meten ahí y dan órdenes de talar el bosque?
      Cuando escribí la columna, me guié por que lo que vi que decía un grupo de trabajo estadounidense, que alegaban que México estaba haciendo mucho más que EEUU y Canadá para combatir la desaparición de la monarca. De ahí mi bias.
      En fin. Gracias de nuevo por darte el tiempo de comentar. Saludos desde Punta Arenas,
      Alejandra

      • Qué bueno que se entendió la intensión. Buenas vacaciones. Algún día volveré a “Sandy Point” y chacharearemos un café.

        Sobre lo de monarcas y narcotráfico, es simple:

        Priemro, el narcotráfico (entiéndase los diferentes niveles y elementos de una cadena), o elementos de la delincuencia organizada han ido ampliando su “negocio”. Del trapicheo local y el transporte de drogas (y sus componentes) han ido vinculándose y tomando control de áreas productivas por medio: agricultura y comercio local (paltas, limoneros y por supuesyo las maderas). Los estados como Michoacan apenas pueden garantizar protección.

        Segundo, desafortunadamente, las áreas protegidas de monarcas están justo en medio. Un ejemplo, el año pasado leí que habían destruido una veintena de laoratorios de procesamiento clandestino al interior de reservas monarcas. El hallazgo y posterior destrucción se dio más por delaciones que por investigación. ¡Seguramente esos laboratorios no hicieron siquiera Declaración de impacto ambiental!

        Enlaces útiles: en min. 4 (aporx) explican bien que pasa en las comunidades: http://www.dw.de/m%C3%A9xico-el-mito-de-la-mariposa-monarca/av-18147228

        Y este está bueno porque da cuenta de los límites de ongs, como greenpeace:
        http://verdebandera.com.mx/impacta-el-narcotrafico-areas-naturales-protegidas-de-mexico/

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