Preservar y conservar

Un verano en el que trabajé de guía en Torres del Paine me vi confrontada repetidas veces (aunque sin saberlo entonces), a las dos posiciones que suelen presentarse como antipódicas dentro del movimiento medioambiental. Frente a la vehemencia del Salto Grande y al imponente paisaje que lo rodea, buena parte de los turistas se sacaban una foto tras otra, se deshacían en exclamaciones acerca de la belleza patagónica y se alegraban de su suerte por sólo presenciar el espectáculo. Había otros, sin embargo, a quienes el caudal del famoso salto de agua los hacía pensar más en el derroche imperdonable de megawatts/hora: que esto era una fuente de energía única, que era una locura no aprovecharla y que nos imagináramos lo que podría ganarse con sólo instalar un par de turbinas… Mientras la tendencia de los primeros era a la “preservación”, la de los segundos se identifica mejor con la “conservación”. Hasta hace poco, pensaba que ambos términos podían usarse de manera intercambiable. Resulta que no.

Preservar y conservar son conceptos de los que se usa y abusa cuando se trata de hablar del medio ambiente, pero es importante distinguir sus significados. La distinción tiene poco más de un siglo y se puede hacer responsables de ella a dos figuras emblemáticas en los albores del movimiento ambientalista estadounidense: Gifford Pinchot (1865-1946) y John Muir (1838-1914).

Gifford Pinchot, fundador del movimiento conservacionista.

Como ingeniero forestal y primer director del Servicio Forestal de Estados Unidos, Pinchot acuñó el término “conservacionismo”: promover el cuidado del medio ambiente para su presente y futuro uso productivo. Los bosques eran para Pinchot, en último término, criaderos de árboles que había que manejar de manera sustentable para asegurar su continuidad. Más dado a la filosofía y a la mística, John Muir, en cambio, fundó el famoso Sierra Club y defendió a lo largo de toda su vida la idea de que la naturaleza había que cuidarla porque era un bien en sí, más allá de sus usos productivos inmediatos y/o a largo plazo. Ésta es la posición que hoy se identifica con el “preservacionismo”, y cuya primera manifestación explícita tuvo lugar a comienzos de 1900, en el conflicto por la construcción de una represa en el valle Hetch Hetchy, en el Parque Nacional Yosemite, California.

John Muir, preservacionista y fundador del Sierra Club

Mientras Pinchot apoyó la construcción de la represa en ese increíble valle glaciar, como “el mejor uso que podía darse a éste”, Muir peleó hasta su muerte contra ella. “Que inunden las iglesias y catedrales también entonces –alegó– ¡que nunca se ha visto un templo construido por el hombre más sagrado que éste!” Al final, la represa se construyó, pero hoy, más de un siglo después, las propuestas para eliminarla suenan cada vez más fuerte.

Me gusta pensar que Muir perdió la batalla, pero ganó la guerra. Y que es con su mirada, y no con la de Pinchot, con la que debemos abordar los proyectos que prometen pompas y desarrollo para unos pocos humanos, a cambio de una pérdida permanente para miles de seres vivos (humanos incluidos). ¡Qué ganas de que Muir hablara desde el más allá y opinara, por ejemplo, sobre Hidroaysén y Mina Invierno! Preservar y conservar: no confundir.

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2 comentarios en “Preservar y conservar

  1. La naturaleza sin duda es un bién en sí, sin embargo no nos acordamos tanto de eso, por ejemplo cuando usamos un vehiculo, por ende el combustible que contiene, por ende alentamos la extracción de petroleo y por ende indirectamente somos responsables tanto de los desastrosos derrames de petróleo como del calentamiento de la atmósfera por las emisiones de carbono de la combustión. No solo eso con un acto tan simple como comprar un helado también estamos moviendo un aparato productivo en base al petróleo…

    El tema de preservar el medio ambiente es muy complejo y el que este libre de pecado que lance la primera piedra.

    • Así es, no más. Y ahí es cuando más sabia me parece la “revelación” que tuvo Albert Schweitzer, de que no podemos existir sin destruir. El asunto es hacerse consciente de eso y saber que cada acción que se toma afecta a otros…

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