Lo que esconde tu celular

Esta columna va dirigida a todo aquél o aquélla que tenga un celular, o sea, probablemente al 99 por ciento de la audiencia, y comienza con la siguiente pregunta: ¿ha oído hablar del coltán? Si la respuesta es negativa, y quiere saber lo que lleva en su cartera o su bolsillo, le recomendaría seguir leyendo. Nunca está demás tener noticia sobre aquello que nos rodea, aunque a primera vista sea sea invisible.

Coltán” es la abreviatura de columbita-tantalita, un mineral del que se extrae el tantalio, elemento químico indispensable para fabricar celulares, iphones, mp3 y mp4s, playstations, reproductores de DVD, computadores y hasta naves espaciales y armas teledirigidas. De color azul metálico, hoy Australia es el productor número uno, pero el 80 por ciento de las reservas del mundo se hallan en la República Democrática del Congo. “¡Guau, la suerte de los congoleses!”, dirán los lectores: “Después de tantos años de guerra, por fin una buena noticia, para sacarlos de la pobreza endémica y convertirlos en una potencia económica…”

Pero no. El hallazgo de reservas masivas de coltán en este país centroafricano trae a la memoria la tesis conocida como “la maldición de las materias primas”, que postula que ser una tierra abundante en recursos naturales garantiza –antes que la prosperidad de sus habitantes– dictaduras sangrientas, el conflicto civil y la desigualdad extrema. Más allá de si esta tesis es universalmente cierta o no, en este caso al menos describe exactamente la situación actual del Congo. Desde 1998, fuerzas militares de sus vecinos, Ruanda y Uganda, han ocupado el territorio y el saldo hasta ahora es de entre cuatro y cinco millones de muertos. Usando niños en la explotación minera, los invasores extraen el coltán a bajo costo y lo venden a sus clientes occidentales, que lo distribuyen a Estados Unidos y Alemania, entre otros países. “¿Y esto que tiene que ver conmigo?”, dirá quien no quiera ver la conexión. Pues que es muy probable que el coltán que lleva en su humilde celular provenga de dicha fuente, ilegal y terriblemente injusta.

A tal extremo ha llegado la crisis en el Congo por culpa del coltán, que la prensa internacional lo llama el “nuevo diamante de sangre” (recordando la guerra civil a fines de los ’90 en Sierra Leona, donde milicias armadas esclavizaban a la población para extraer diamantes que luego exportaban ilegalmente a Europa). Para empeorar las cosas, esta vez no son sólo personas, sino ecosistemas completos los que están en peligro. Parte de las reservas se halla en un parque nacional, Kazuhi-Biega, el que ha sido ocupado por miles de soldados y trabajadores. La cena, ahora que ya no quedan elefantes, son los gorilas de montaña, cuyos números se han reducido al punto de dejarlos en peligro de extinción.

¿Qué se puede hacer para no participar de este negocio sucio? Si abandonar estos artefactos eléctricos no está entre sus planes, al menos se puede reciclar en lugar de botarlos a la basura, y pensar dos veces si es realmente de vida o muerte cambiarse al último (que ya dejó de ser el último mientras escribo estas líneas) modelo de celular.

Más información en Globalvoice, Semana.com (sobre el descubrimiento de coltán en Colombia) y Planetgreen (sobre éste y otros minerales sangrientos).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s