22/08/10 Lógica aérea

En la universidad uno de mis ramos favoritos era la lógica, aristotélica o modal, con silogismos y tablas de verdad, si y sólo sis, para todos, et cétera. La belleza de la disciplina, se decía, era que sus reglas funcionaban de manera universal y sin excepciones, y así lo creí hasta hace poco, cuando fui introducida por fuerza mayor al dominio de la lógica aérea.
Para empezar, creía yo saber que x es menor que 2x, es decir, que para cualquier valor positivo de x, el doble de x debía ser necesariamente mayor. Pues bueno: me enteré consultando por los pasajes aéreos a Santiago que esta regla elemental no vale cuando se trata de volar. Si asumimos que el tramo Punta Arenas-Santiago o Santiago-Punta Arenas corresponden a x, cabría esperar que viajar sólo el primer tramo costara la mitad que viajar ida y vuelta. ¡Pero no! Resulta ser que en lógica aérea la ida sola cuesta más del doble que ir y volver. ¡O sea, x es mayor que 2x! En pesos chilenos, 232 mil contra “apenas” 108. La explicación dada por la aerolínea es que su negocio no es vender pasajes de ida, sino con retorno. Ah, bueno, dice uno, estos señores están preocupados de que las personas no se entusiasmen con quedarse en nuevos lugares, y vuelvan siempre al nido, al origen, al hogar. Qué considerados, después de todo… ¡Pero no es así tampoco!
Hasta donde yo tenía entendido, pasaje ida y vuelta significa ir de A a B y de B a A, o de B a A y de A a B. En lógica aérea, sin embargo, ida y vuelta puede ser de A a B y de B a C, siempre y cuando C quede en algún punto de la línea entre A y B. Para ponerlo en términos geográficos, ida y vuelta puede ser viajar de Punta Arenas a Santiago y de Santiago a Concepción. ¡Sí, como lo lee, señor lector: ¡a Concepción! (o, en su defecto, a Rancagua, Temuco, Valdivia o Balmaceda). El imperativo categórico es retroceder a destino, no importa cuánto, pero retroceder. Y la manera más barata para quienes quieren viajar a un lugar sin retorno es entonces buscarse “la vuelta” más corta: en este caso, como ya dije, a Concepción.
Hay todavía un tercer ejercicio de lógica aérea que le sorprenderá a cualquiera que crea dominar las reglas del De interpretatione. Por ejemplo, digamos que uno compra un pasaje de ida sin derecho a cambios, pero uno de vuelta flexible y con todos los derechos. Pues bueno: si tuvo el viajero la mala fortuna de no poder abordar la aeronave en el primer tramo, éste pierde automáticamente la vuelta, sin importar que llegue más tarde a destino en barco, velero, helicóptero o a pie. Es decir, la flexibilidad de la vuelta sólo vale si y sólo si ya se viajó de ida. Y cada peso extra invertido en esa flexibilidad se pierde si éste no es el caso. Si al no viajar de ida se pierde la vuelta, diría la lógica, aplicando la misma regla de manera inversa: si uno viaja de ida, pero no vuelve, entonces debería quedar debiendo ese primer tramo a la aerolínea. Afortunadamente (porque a estas alturas uno ya da gracias) esta última cláusula todavía no se les ha ocurrido a los genios de los cielos. ¿Se tratará de un supremo acto de beneficencia o de un simple desliz más de su lógica propia?

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